El Patrimonio Histórico. Tod@s nos sentimos orgullosos de nuestro propio Patrimonio Cultural. Del castillo de mi pueblo, del museo de mi ciudad, del yacimiento arqueológico de época romana más antiguo de la Península Ibérica, del tesorillo antiguo más importante de España, de las fiestas de mi pueblo (¿¡por qué no?!).
Sí. Estamos orgullosos porque dice bien de nosotr@s, de nuestra tierra. La tradición histórica otorga prestigio, importancia, te coloca en el mapa. Pero en ocasiones, para qué nos vamos a engañar, a nadie le importa el Patrimonio Histórico de tu lugar.
Que en tu pueblo haya tal yacimiento con un asentamiento continuo desde el siglo VIII a. C. o que haya nacido tal escritor o político, o que haya tenido lugar un acontecimiento histórico de la convulsa y milenaria Historia de la Península Ibérica.
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Muchas veces es difícil explicar el valor de un bien cultural a una persona que no está por lo general interesada en la Historia o en el Patrimonio. Por eso la interpretación del Patrimonio es extremadamente importante.
Pero, ¿Quién tiene el problema? ¿La persona que desprecia el Patrimonio que le has explicado, o tú que no muestras el Patrimonio de la manera más adecuada para que aprecie su valor?
Hablo de ti pero podría utilizar del mismo modo la primera persona del singular (de hecho sería muy apropiado).
¿¡Y por qué es tan difícil apreciar el patrimonio!?
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La importancia de Interpretar el Patrimonio correctamente
El objetivo del gestor o la gestora del patrimonio es el de revelar el significado del Patrimonio cultural al público en general. Para ello es imprescindible adaptarse a las circustancias de las personas a las que se les presenta el Patrimonio Histórico. También es importante saber transmitir tus sentimientos a través de un mensaje lo más claro posible.
¿Qué quiere saber esa persona sobre el Patrimonio? ¿Cuáles son sus intereses? ¿Cómo puedo mostrarle, a través de paradigmas de su realidad la importancia de lo que está observando?
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Objetivos de la interpretación:
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Relacionar el Patrimonio con la experiencia y personalidad del público. Qué es lo que conoce la persona a la que queremos presentarle el Patrimonio histórico, cuál es su realidad social, sus gustos,etc. No todo el mundo debe tener nuestras mismas inquietudes.
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Interpretar no es sólo informar sino que conlleva aspectos afectivos. No busca convencer sino inspirar.
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La interpretación es un arte que se debe enseñar mediante técnicas de comunicación. Se debe adaptar a cada necesidad y a cada público.
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Persigue la provocación y no la instrucción. Transmitir sensaciones. Está bien saberse en qué año se construyó el edificio o qué personaje famoso vivió en ese asentamiento arqueológico, pero es más importante saber lo que significa y por qué es valioso.
- Debe ser la presentación del todo y no de las partes. Es más importante el Castillo de Santa Bárbara que la cara del moro de la ladera del Castillo de Santa Bárbara. Esto es evitar caer en la simpleza de la anécdota que, pese a que es interesante, no es lo más importante.
- Trata de revivir el pasado. Hacerlo actual, mimetizándolo con la realidad presente, como parte de la vida.
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Transmitir la metodología de trabajo y las dificultades de la investigación. Si se presenta el Yacimiento arqueológico de Lucentum es recomendable explicar cómo se llega a una determinada hipótesis y qué técnicas de trabajo arqueológico se utilizan, además de informar sobre las últimas investigaciones.
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Interpretar no es prohibir sino disfrutar. No se debe enviar mensajes negativos de prohibición sino que se debe mostrar el Patrimonio cultural como algo positivo que se puede disfrutar y que tiene beneficios sociales.
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Interpretar es estar al día en cuanto a la investigación y mostrar un mensaje de calidad y veraz que enriquezca la explicación.
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Interpretar es vivirlo, experimentarlo directamente, apreciar el Patrimonio histórico como propio de un@ y de tod@s.
¿Crees que puedes conseguirlo? Seguro que sí