¿Quién visita un museo?

¿Te has preguntado alguna vez qué motiva a la gente visitar un museo? Mucha gente se ve empujada a visitar un museo cuando está de vacaciones por simple tradición o por cumplir con “el protocolo del turista”. Parece como que si no visitas el museo es que no has estado en esa ciudad.

Ya estuvimos tratando de responder a esta pregunta: ¿por qué visitar un museo? Puedes leer el artículo correspondiente aquí

Lo que vamos a plantearnos aquí es en el quién. Los perfiles de personas que suelen visitar un museo. Uno de los ejercicios que me gusta llevar a cabo en mis visitas a museos es el de sentarme en una esquina, a ser posible dentro de la propia exposición, y dejar pasar un rato simplemente observando a la gente pasar. Es un ejercicio cuanto menos curioso. Parece que el museo cobra vida y cuente mil historias.

Entender a los visitantes para mejorar el museo

Y observando te das cuenta de la cantidad de personas diferentes que visitan el museo: jóvenes, escolares, en grupo, en pareja, mayores, turistas, locales….

Este ejercicio de observación supone una de las tareas principales que se deben acometer en un museo. ¿Quién lo visita? De esta forma, sabiendo el perfil de persona que suele venir a ver la exposición, se establece la estrategia del tipo de exhibición, el mensaje, la forma de mostrar los objetos, las actividades, etc.

Con la información de las personas que suelen visitar el museo se empieza a trabajar en la cuestión didáctica, uno de los principales objetivos del museo.

La experiencia de la visita

Yo me pregunto si tras la visita a un museo te planteas lo que ha significado para ti esa visita. Tampoco que reflexiones profundamente sobre lo visto sino más bien preguntarte si ha merecido la pena.

La experiencia de una visita depende en gran medida de la exposición que se visita, evidentemente. Pero hay otros factores que determinan nuestro nivel de satisfacción como el trato recibido, si hemos recibido una explicación convincente, si salimos con más preguntas que respuestas, si nos ha sorprendido, si nos hemos entretenido, si hemos visto lo que esperábamos….

Pero esto es algo muy personal que varía con cada persona. Lo que sí te pido es que hagas ese pequeño ejercicio de reflexión cuando salgas de un museo. Si te ha gustado y por qué.

La experiencia de una visita depende en gran medida de la exposición que se visita

Un ejercicio de gran ayuda para el museo es realizar encuestas a la entrada y a la salida. Saber qué espera el visitante antes de entrar, si conoce la exposición y lo que espera de ella. Y luego otras preguntas a la salida relacionadas con lo que ha visto: si ha cubierto sus expectativas, si le ha gustado, si le ha decepcionado, qué es lo que le ha transmitido…

De este modo se puede evaluar, ya no solo el tipo de persona que visita el museo sino también el nivel de satisfacción conseguido. Ambos puntos de partida para mejorar la exposición y la oferta educativa museística.

Cada persona, como la vida misma, percibe la exposición de forma diferente en base a sus principios y a su modo de enfocar la realidad. Por eso hay diferentes tipos de visitantes que podrían definirse del siguiente modo (aunque sin ningún carácter científico  😛 ).

Los diferentes tipos de visitante

  • El facilón: éste tipo de visitante viene al museo totalmente motivado. No hay nada que le empuja a visitarlo salvo su propio interés. Suele venir en grupo y tratar de comentar todas y cada una de las piezas en exposición. En su caso, cualquier exposición que vaya a visitar va a suponer una experiencia satisfactoria.

 

  • El profesional: aquella persona que de alguna manera está relacionada con la exposición por motivos normalmente profesionales o  por alguna afición. Una exposición de una película, de unos juguetes de su infancia, de un artista  apreciado… La visita en este caso busca exclusivamente un determinado contenido relacionado con su profesión/afición.

 

  •  El turista: que no tiene que ser un turista en sí, pude ser un local con necesidad de nuevas experiencias y cuya motivación es la de conocer algo nuevo. Aquella persona que se siente mal si visita una ciudad y no va al museo correspondiente. Lo mismo en su ciudad, siente el apremio de visitar toda exposición nueva que se inaugure con el fin de comentar a sus allegados que “ya la ha visitado”.

 

  • El espiritual: las visitantes curiosas que visitan el museo en busca de paz, con la esperanza de pasar un rato con ellas mismas con el simple cometido de observar con la esperanza de encontrar algo interesante. No importa mucho el tipo de exposición sino más bien el escenario aunque generalmente encuentran algo de interés.

 

  • El explorador: el visitante que conoce de antemano el tema de la exposición y quiere visitar con el fin de aprender. Trata de encontrar algo de lo que aprender e indagar más tarde al llegar a casa.

 

El museo en continuo movimiento

Con los avances tecnológicos, el desarrollo de nuevas herramientas y la vertiginosa rapidez con que se mueve la sociedad actual, los museos se encuentran en continuo cambio y transformación. Por esto, es necesario estudiar el tipo de personas que visitan la institución museística. Tratar de ofrecer siempre la historia de forma atractiva y no quedarse, el museo en sí como entidad, en el pasado; lo cual sería toda una paradoja…

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