Actividad arqueológica en Calle Almanzor (Almería)

Almería ha experimentado dramáticos cambios urbanísticos y sociales desde su fundación oficial en 955 por Abd al-Rahman III hasta la actualidad, pero que brilló con especial intensidad durante la plena Edad Media. Fue caladero de la armada califal para posteriormente convertirse en capital de una taifa independiente. Consolidó su posición gracias a la importancia como puerto comercial en donde se intercambiaban bienes de todo el Mediterráneo, además de ser un potente productor de textiles de lujo. El tiempo trató con dureza a la ciudad, la cual sufrió epidemias, asedios y terremotos, que la relegaron a un segundo plano al perder su relevancia geoestratégica.

Como suele ser habitual en cualquier investigación, se necesita de tiempo para procesar la enorme cantidad de datos recopilada en campo. Sin embargo, sí podemos afirmar que la excavación de la calle Almanzor ha ofrecido datos que son representativos de toda la trayectoria vital de la ciudad. El estado de abandono que experimentaba el solar era una consecuencia directa del derribo del barrio y del aprovechamiento posterior como vertedero.

El antiguo barrio de Las Perchas era una zona reurbanizada hacia mediados del siglo XIX, conocida por ejercer la prostitución desde al menos finales del mismo siglo, perdurando la práctica habitual de este oficio hasta su abandono en los años 70. Es importante señalar que entre los siglos XVIII y XIV el poblamiento en esta parte de la ciudad es esporádico e imperaría un paisaje de pequeños huertos que salpicaría el paisaje, con una ciudad de Almería reconcentrada en el antiguo barrio de Al Musalla. Este hecho está sobradamente demostrado en nuestra excavación. En relación a esto, se tiene constancia del derribo de la muralla califal de Levante durante el reinado de Carlos III, que ya se encontraría en estado ruinoso y que habría perdido su funcionalidad defensiva. Los restos de época medieval que hemos podido documentar se encuentran próximos al trazado de las calles Almanzor y Viña, y que en ocasiones fueron afectados por la actividad urbanística de épocas recientes. Estamos ante edificios construidos en su mayoría con tapial de tierra y revestidos por yeso o cal, cuya interpretación es compleja dado que continúan sepultadas bajo las calles. Sin una visión de conjunto, la lectura de espacios es extremadamente difícil. Sin embargo, el elemento más antiguo del solar no se encuentra bajo tierra, sino que aún se tiene en pie, reutilizado posteriormente por las casas del siglo XX. Un muro de mampostería y de tapial de cal y canto que es claramente anterior al siglo XII y cuya funcionalidad podría estar vinculada con la muralla de la ciudad antigua de Almería.

Independientemente de la importancia de los restos documentados, la intervención arqueológica en calle Almanzor tiene una doble naturaleza. Por un lado, la necesaria recuperación de un fragmento de la historia de la ciudad que únicamente la arqueología puede proporcionar, en donde podemos atisbar a través de los restos el modo de vida de la gente común. Por otro, subrayar la necesaria función revitalizadora que la arqueología puede tener para con los núcleos urbanos. Contamos con ejemplos tan abrumadores como el de Cartagena y su intervención en el barrio del Molinete, una zona con dinámica histórica es muy próxima a la zona que nos ocupa. La arqueología ha demostrado ser un extraordinario catalizador de barrios humildes, pero con enorme potencial turístico. La excavación en la calle Almanzor puede suponer un estímulo para un mejor aprovechamiento de los recursos culturales en Almería que traiga una renovación urbana vital para la zona más allá de una simple intervención arqueológica. El interés de nuestro equipo está orientado en trabajar sin perder de vista los aspectos globales implicados en el patrimonio cultural, con la finalidad de devolver a la ciudad parte de su propio pasado.