Devolución del Patrimonio a sus paises.

Uno de los grandes debates y conflictos internacionales derivados del Patrimonio cultural han sido provocados por la “expatriación de muchos objetos de su país de origen.

Devolver el Patrimonio Cultural a su lugar de origen, el gran debate. Durante el siglo XIX y XX las principales potencias mundiales se dedicaron a llenar sus principales museos con objetos provenientes de otras culturas de otras partes del mundo.

En muchos de esos casos se puede hablar de expolio masivo y descarado en toda regla. En otros, la sutileza diplomática ha hecho difícil la utilización de cualquier mecanismo legal para su recuperación. Esta “diáspora” del Patrimonio cultural de muchos pueblos es una realidad con lo que cabe plantearse esta situación y cuestionarnos la pregunta con la que se abre este artículo: 

¿Se debe devolver los objetos Patrimonio Cultural a su lugar de origen?

 

Paradigma del “expolio” disfrazado de heroísmo

Por lo general, las guerras son el principal caldo de cultivo para que se produzcan acciones de rapiña contra el Patrimonio . Ya no sólo durante el convulso siglo XX sino aún hoy en día se producen injusticias y atentados gravísimos contra la Historia de los países y contra su patrimonio. Los países árabes lo están sufriendo. Pero no sólo ahí sino en todo el mundo y a diario se producen atentados contra el Patrimonio.

La Guerra de Irak para acabar con el “malvado” Sadam destruyó todo un país y durante el conflicto muchos museos fueron saqueados de la manera más vil y a plena luz del día con perniciosa alevosía, e importantes piezas de la cultura babilónica de más de 3000 años desaparecieron para siempre.

Sin embargo, no todo el Patrimonio “adquirido” por las principales potencias ha sido a través del conflicto bélico. En ocasiones la pluma y la cartera han hecho ese trabajo sucio dejando todo atado y bien atado legalmente para evitar posteriores disputas con la justicia.

En muchas ocasiones el poder económico ha permitido hacerse con auténticos tesoros en países generalmente en conflicto interno o con gobernantes de dudosa honestidad. Y es que como ya dijo Quevedo Poderoso caballero es Don Dinero”.

Lo que pasó con el Partenón

Uno de los grandes paradigmas de esta situación es la historia de los frisos del Partenón y su periplo hasta el Birtish Museum. A principios del siglo XIX el embajador británico Lord Elgin, con la cartera repleta de libras esterlinas, se hizo con estas obras de arte provenientes del Partenón griego con el consentimiento del gobierno griego.

  • Qué tontería. ¿Cómo iba a permitir eso el gobierno griego?

Cabe destacar que en esa época, Grecia estaba bajo el dominio turco y ya se sabe el dicho que a río revuelto ganancia de pescadores. En este caso el orondo diplomático británico “pescó” un buen botín que posteriormente vendió al Museo Británico por un buen montante.

Desde entonces el actualmente maltrecho gobierno griego ha demandado, por activa y por pasiva, la devolución de los objetos pertenecientes a su Patrimonio histórico y que, considera, fueron arrebatados de manera ilícita.

Ni qué decir tiene que el museo de la capital inglesa hace oídos sordos a esta petición negándose en redondo a cualquier movimiento de devolución de “la joya de la corona” de su galería.

Pero, ¿por qué no se devuelve el Patrimonio?

El British alega por lo general una batería de razones para seguir custodiando las piezas.  La transacción fue del todo legal y por tanto el museo no ve ningún acto de tropelía. Además consideran que en su museo es donde mejor se encuentran los objetos alegando que en Grecia estaban sufriendo y sufren peligro de destrucción. Y en caso de que se tuvieran que devolver, ¿cómo se transportarían de vuelta? Bastante sufrieron ya las piezas en su viaje de ida como para hacer otro viaje de vuelta.

¿Qué hacemos entonces?

Una cosa es cierta. Muchas piezas en todo el mundo han sobrevivido al tiempo gracias a la labor de custodia y conservación de los museos. Si atendemos al estado de conservación de los frisos depositados en el British y los que permanecen en el Partenón, no cabe la menor duda que los del museo británico tienen un mejor aspecto.

¿Qué ha influido en ello?

Pues a parte de las medidas de conservación llevadas a cabo por el museo de Londres, los conflictos de los que el Partenón ha sido testigo a lo largo de su Historia. Además la contaminación de la capital helena ha perjudicado considerablemente a la escultura. Durante la Guerra Mundial, el Partenón sirvio de baluarte para las tropas griegas y se utilizaron las esculturas como parapeto contra las balas enemigas

Patrimonio nacional…¿o mundial?

Cabe preguntarse también si estos objetos, los más representativos de las diferentes culturas del mundo, deben considerarse patrimonio mundial. Si lo son, ¿no es de recibo que sean disfrutados por todo el mundo? En este caso, queda justificado que diferentes objetos de diferentes partes del mundo se expongan en los principales museos del mundo donde son observados por millones de personas al año. ¿O no? Un objeto sacado de su contexto, ¿no pierde valor?

¿Copia certificada?

¿Y si para evitar conflictos diplomáticos utilizamos la copia para su exposición en uno y otro lugar?En su lugar de origen y en el museo. Se abre otro debate; el de utilizar o no reproducciones para su exposición. ¿Basta con las copias? ¿Tienen el mismo valor que el original?¿pierde significado?Pero claro, una copia no es un original. Y noc reo que ninguna institución opte de muto propio quedarse una copia del Patrimonio cultural de su tierra.

Algunos museos locales que no cuentan con parte del patrimonio de su localidad por encontrarse en los museos nacionales, están optando por custodiar las piezas durante períodos de tiempo determinado aprovechando fechas concretas (aniversario de su descubrimiento, fechas locales importantes, etc)

En definitiva, esta situación de custodia del Patrimonio tiene difícil solución y supongo que traerá cola. Muchos gobiernos van a seguir presionando por recuperar lo que consideran suyo y repatriar su cultura material aunque dudo que los museos estén por la labor de devolverlos. La Historia de estos objetos está lejos de terminar.

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