El proceso cognitivo, el desarrollo material y la complejidad social

Existe una evolución paralela entre el proceso cognitivo, el desarrollo material y la complejidad social.

Esta es la conclusión a la que ha llegado un estudio realizado por  CSIC a través del Instituto de Ciencias de Patrimonio de Santiago de Compostela y el Instituto de Neurociencia de Valencia, basado en cerámica prehistórica de Galicia que han analizado mediante técnicas de seguimiento ocular.

¿Y eso qué es?

Pues bien, se trata de una técnica de estudio interdisciplinar novedosa en la que se combina la neurociencia con la paleontología humana resultando en esta nueva disciplina que han venido a denominar neuroarqueología. Gracias a ello, el equipo de investigación ha llegado a estas conclusiones con las que hemos abierto el artículo: existe una estrecha relación evolutiva entre el desarrollo cognitiv y la material y social en la hsitoria de la humanidad.

El estudio se ha basado en la respuesta de más de 100 personas al observar piezas cerámicas de diferentes etapas de la Prehistoria. Las cerámicas utilizadasfueron reproducidas replicando la tecnología prehistórica por un equipo de ceramistas de la “Fundación Terra Termarum Castroliandin“.

En el estudio planteamos la posibilidad de que la vida cultural y social influya en el proceso cognitivo. Los movimientos oculares son la prueba más objetiva de que existe una evolución paralela entre el proceso cognitivo, el desarrollo material y los cambios en la complejidad social“, explica Felipe Criado Boado, profesor de investigación del CSIC y director del INCIPIT, quien añade que “la prominencia visual de cada estilo cerámico produce una respuesta visual distinta. La cerámica prehistórica comprende una parte importante del mundo material que rodeaba a los individuos de esa época. Por eso un análisis de este tipo no es únicamente factible, sino que aporta resultados muy significativos”

Luis Martínez Otero, del Instituto de Neurociencia, explica que “en nuestro cerebro existen circuitos neuronales o mapas que representan nuestro espacio personal y peripersonal. Estos circuitos determinan la manera en que nos relacionamos socialmente y también con el mundo que nos rodea. Con este tipo de experimentos, estamos demostrando que estas representaciones se ven alteradas por el uso y diseño de herramientas y otros artefactos culturales […]. Estos experimentos demuestran inequívocamente que existe una interacción muy estrecha entre cambios culturales y plasticidad cerebral, lo que proporciona una nueva perspectiva sobre cómo el cerebro permite la transmisión de valores culturales, creencias y costumbres“. 

Para Felipe Criado, la percepción no puede separarse de la forma. Es decir, que la forma de los objetos y el patrón de expliración visual que producen han cambiado a lo largo de la historia. Estos análisis fueron llevados a cabo por el laboratorio de Percepción de la Universidad de Santiago de Compostela, dirigido por Manuel Blanco, especilista en estudios de percepción visual y “eye-tracking” actuando Diego Alonso como analista. De este modo se analizó el movimiento de las pupilas humanas al observar las cerámicas.

El trabajo muestra que la tecnología es un factor importante en los aspectos mentales de la vida de los humanos. Esto ofrece una nueva perspectiva que ayuda a comprender los procesos de innovación y cambio tecnológico que se producen en todas las épocas históricas, incluidas aquellas en las que aún estamos inmersos.

Se cree que para 2020 habrá 100.000 millones de sensores por todo el mundo captando información de todo tipo y procesándola digitalmente, todos conectados entre sí y funcionando como un gran cerebro humano. Si se cumple esta previsión, la investigación en el campo de los procesos cognitivos y la cultura material a lo largo de la historia puede ser de utilidad en el futuro, de manera que pueda mostrar la forma en que los humanos confían en las imágenes que les ayuden a formar un imaginario colectivo“, concluye el investigador.

El trabajo ha sido publicado en la revista Scientific Reports y han colaborado Felipe Criado-Boado, Diego Alonso Pablos, Manuel J. Blanco, Yolanda Porto, Anxo Rodríguez Paz, Elena Cabrejas, Elena del Barrio Álvarez y Luis M. Martínez.

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